| Notes |
- Dice D. CArlos Zerquera que Pedro Rodríguez Manrique de Lara, segundo señor de Amusco, etc,etc,m ricohombre de Castilla, Era ya mayor en 15 de septiembre de 1258. Fue hijo de Rodrigo Pérez Manrique y de Teresa García de Braganza, casó con Marina García de Villamayor (Source: Figueroa, "Estudio histórico sobre algunas familias epañolas", IV, p. 377.).Fue Ricohombre de Castilla, II Señor de Amusco, Sotopalacios, Lac, Montpesat, Pina, Estar, Amayuelas y Palacios de Benagel. (Source: Figueroa, "Estudio histórico sobre algunas familias epañolas", IV, p. 377.) Tuvieron por hijo a Garci Fernández Manrique que casó con Teresa de Zúñiga y Rada.
(Ed. J. GARCÍA Y SAINZ DE BARANDA, en Bol. Institución Fernán González, n. 163 (1964) 226-227).
Comentario
1230
In Dei nomine. Conoscida cosa sea, a todos aquellos que esta carta vieren como nos conceio de Rioseco, clérigos et labradores, todos de mancomun de nuestras buenas voluntades, facemos pleyto con vos Don Peydro, Abbat de Rioseco e con todo el convento, que seamos vuestros vasallos, firmes e estables del monasterio e de vos e de aquellos que han e venir despues de vos, e vendemos vos todas nuestras heredades sobre tal paramiento, que nos a los que han de avenir despues de nos, non nos podamos tornar a ningun fidalgo, nin a ningun Señor, ni nos ni nuestras heredades.
[1] E yo Don Peydro Abbat de Rioseco, con voluntad a con otorgamiento de todo el convento, ponemos vos tal infurción, que quien oviere un yuvo de bueyes, que de un mrs e un almud de ordio, e quien oviere un buey, que de medio mrs o medio almud de ordio; e quien non labrare con bueyes, que de una quanta de mrs, e una quanta de ordio.
[2] E que vayades tres veces al año a serna, e nos que vos demos el conducho del monasterio.
[3] E que otro pecho non fagades, ni otra facedera, ni a Rei, ni a Señor de tierra, ni a prestamero, fuera ende moneda solamientre.
[4] E otorgamos vos vuestras heredades, que seades poderosos de haberlas vendedizas, entre vos ermano a ermano e pariente a pariente e vecino a vecino, e que non seades poderosos de venderlas a ningun morador de fuera de la Villa de Rioseco, ni a ningun fidalgo, e que la quisiere vender al monasterio, por quanto la apreciaren cinco omes buenos, comprela el monasterio.
[5] E si el abbat o monje vos quisiere sacar de fuero, que lo mostrades al abbat a al convento, todos por conceio, a si non vos to quisieren endrezar, que lo podades demandar con esta carta por el Rei o por el Obispo.
Fiadores de sanamiento de facer tener aqueste paramiento. - Peydro Gil fijo de Gil Ferrandez de Colinat, Sancho Sanchez de Velasco, e Peydro Perez Carro. Testigos que oyeron e que lo vieron. - Lop Ordoñes adelantado de Castilla vieja. - Peydro Gil fijo de Gil de Ferrandez de Colinat. - Don Bermudo, fijo Roy Perez, el mancebo. - Don Nunno, fijo de Nunno Carro. - Don Gil de Farrages. Don Roy Lopez, fijo de Lope Sanchez. - Diago Sanchez de Río molino. - Peydro Martínez de Río molino. - Estos son fijos dalgo. - De Clérigos. - Don Miguel de Rioseco. - Martin Perez. - Martin abbat de Sant Miguel. - De labradores. Domingo Perez de Villalayn. - Domingo Joannes. - Marti Vañez fijo de Mari Martinez del Eglesia. - Peydro Salamon de Fuentmorera. - Johan Migaelez. Johan Perez de Farages. - Johan Martinez de Sant Martín. - Domingo Pérez. Pedro Dominguez. - Pedro Ganzalvez. - Domingo Juanes. - Fide Johan Perez de Robredo. - Martin Dominguez de Rioseco. - Pasqual Johan Perez, so conado. -Miquel, oollazo de San Martin de Helines.
Facta carta sua Era MCCLX, octavo anno Incarnatione Domini MCCXXX. E yo Abbat de Rioseco, a el conceio, a los caballeros, rogamos a nuestro Señor el Rei Don Ferrando, que otorgue e confirme este nuestro pleyto, e que ponga. hi su sello, e yo Don Ferrando por la gracia de Dios, Rey de Castiella, e de Toledo, e de Leon, e de Galicia, otorgo e confirmo esta carta, e mando hi poner el mío sello. E mando que este pleito, e esta carta sea bien tenido, e ningun ome non sea, osado de venir contra ella, ca quien contra ella viniere, avrie mi ira a pechar mie en cota quinientos mrs, e al abbat el daño duplado.
|